Si el packaging acaba siendo un caos, casi nunca es culpa solo del diseñador ni del fabricante. Casi siempre hay un culpable silencioso: un brief mal planteado.
Un buen brief de packaging no es un formulario para rellenar rápido. Es el documento que conecta tu estrategia de negocio, tus objetivos de sostenibilidad y las exigencias legales (PPWR, Real Decreto 1055/2022, EPR, etc.) con el trabajo de tu proveedor. Si está bien hecho, ahorra rondas infinitas de cambios, sobrecostes y, sobre todo, evita lanzar al mercado un envase que no es ni funcional ni sostenible.
Vamos a ver, paso a paso, cómo crear un brief de packaging sostenible que tu proveedor entienda a la primera y que te acerque a los objetivos de 2030 en reciclabilidad y reducción de impacto ambiental.
1. Antes de escribir: entender el contexto en 2025
En 2025 no estás diseñando packaging “en el vacío”. Tienes encima:
- El futuro Reglamento europeo de envases (PPWR), que exige que todo envase sea reciclable y diseñado bajo criterios de “design for recyclability” de aquí a 2030–2035.
- El Real Decreto 1055/2022 en España, que refuerza la responsabilidad ampliada del productor (EPR) y te obliga a incorporar criterios de ecodiseño para reducir, reutilizar y reciclar más envases.
- Guías técnicas como las de RecyClass, Ecoembes, CEFLEX o PackGuide, que aterrizan qué se considera realmente reciclable en Europa según tipo de material (monomaterial, tintas, adhesivos, cierres, etc.).
Si tu brief ignora este contexto, tu proveedor solo podrá adivinar. Si lo incluyes, conviertes el brief en una herramienta estratégica y no en un simple documento operativo.
2. Qué es (de verdad) un brief de packaging sostenible
Un buen brief de packaging es un documento que:
- Explica qué quieres conseguir con el envase (de negocio, de marca y de sostenibilidad).
- Define restricciones reales (normativa, materiales, maquinaria, costes, timings).
- Aclara cómo se va a medir el éxito (KPIs).
- Deja claro desde el inicio qué significa para ti “sostenible” en ese proyecto (no es lo mismo reducir peso que priorizar reciclabilidad o contenido reciclado).
A partir de ahí, el proveedor puede proponer soluciones reales, no solo “bonitas”.
3. El bloque que nadie suele preparar: la estrategia previa
Antes de enviar nada a tu proveedor, deberías tener claras tres cosas:
- Objetivo de negocio del envase
- Posicionamiento de marca
- Prioridades de sostenibilidad
Si no defines estas prioridades tú, las decidirá el proveedor por defecto… y quizá no sea lo que te interesa.
4. Los 9 bloques que no pueden faltar en tu brief
4.1. Información del producto y del mercado
Aquí tu proveedor necesita contexto:
- Qué producto es (alimentación seca, refrigerado, bebida, cosmética, químico, etc.).
- Vida útil, sensibilidad a luz, oxígeno o humedad.
- Dónde se vende: online, retail físico, exportación UE / fuera UE.
Esto condiciona completamente las opciones de material y estructura del envase.
4.2. Objetivos del proyecto
Sé explícito. Ejemplos:
- Reducir un 15 % el peso del envase respecto a la versión actual.
- Conseguir que el envase sea monomaterial y reciclable según guías reconocidas.
- Aumentar el contenido reciclado (por ejemplo, 30 % rPET o cartón reciclado).
- Adaptarse a nuevas obligaciones de etiquetado de reciclaje o compostabilidad en España.
Cuanto más medible sea el objetivo, más fácil será evaluar propuestas.
4.3. Público objetivo y contexto de uso
- ¿Quién lo compra? ¿Retail, Horeca, consumidor final, industria?
- ¿Cómo interactúa la gente con el envase? (abrir/cerrar, verter, usar parcialmente, llevar en bolso, etc.).
- ¿En qué entorno se ve el producto? Lineales saturados, tienda gourmet, e-commerce, canal profesional…
Esto ayuda a decidir si tiene sentido priorizar, por ejemplo, un envase muy robusto para logística o uno muy explicativo para retail.
4.4. Identidad de marca y mensajes clave
Aquí no basta con poner el logo. Un buen brief de packaging sostenible debe explicar:
- Valores de la marca (innovación, cercanía, natural, técnico-científica…).
- Tono de comunicación (formal, cercano, didáctico, minimalista).
- Mensajes indispensables en el envase (claim principal, beneficio, origen, sello de calidad, etc.).
Y muy importante: qué NO quieres ver (por ejemplo, claims de sostenibilidad que ya no son aceptables o que te acercan al greenwashing).
4.5. Requisitos técnicos del envase
Aquí es donde se gana o se pierde eficiencia:
- Tipo de envase: bolsa, doypack, tarro, botella, caja plegable, estuche, etc.
- Dimensiones aproximadas, volumen, peso objetivo.
- Compatibilidad con maquinaria existente (envasadoras, líneas de llenado, retractilado).
- Restricciones de paletización, almacenaje, transporte (altura máxima, apilado, etc.).
- Resistencia necesaria (roturas, compresión, humedad).
Cuando este bloque viene vacío, el proveedor tiene que adivinar… y tú pagas las pruebas.
4.6. Bloque específico de sostenibilidad (el corazón del brief)
Aquí es donde muchas empresas se quedan en “que sea sostenible”, y eso no sirve. Un bloque de sostenibilidad bien escrito debería responder a esto:
- Indicadores prioritarios
- Criterios de diseño para reciclabilidad
- Regulaciones a tener en cuenta
Si tu proveedor conoce este marco, puede proponer soluciones que ya vayan alineadas con lo que te pedirán sistemas de responsabilidad ampliada, distribuidores y administraciones.
4.7. Contenido gráfico y restricciones de diseño
- Paleta de colores preferente o prohibida (por ejemplo, evitar fondos muy oscuros si buscas reciclabilidad en ciertos plásticos).
- Elementos obligatorios (logotipos, sellos, advertencias legales, tabla nutricional, pictogramas de reciclaje).
- Limitaciones de impresión (número de tintas, tipo de impresión disponible: flexo, digital, offset…).
Aquí también puedes indicar si quieres dejar un área específica para educar al consumidor sobre reciclaje del envase.
4.8. Timing, presupuesto y fases
Un buen brief deja claro:
- Plazos de cada fase (conceptos, artes finales, prototipos, pruebas de línea, producción).
- Presupuesto aproximado (al menos un rango) para evitar propuestas inviables.
- Revisión y aprobaciones: quién decide en cada etapa y con qué criterios.
4.9. Documentación de referencia
Finalmente, adjunta todo aquello que pueda ayudar:
- Fotos del envase actual.
- Benchmarks de competidores.
- Guías de marca.
- Informes de incidentes logísticos o quejas de clientes.
- Cualquier estudio previo de ciclo de vida o huella de carbono si lo tienes.
Cuanto más contexto, más fino puede afinar tu proveedor.
5. Ejemplo de estructura de brief que podrías usar mañana mismo
A modo de plantilla práctica, podrías trabajar con algo así:
- Resumen del proyecto
- Producto y mercado
- Objetivos de negocio y de marca
- Objetivos de sostenibilidad (KPIs claros)
- Requisitos técnicos (materiales, formato, logística)
- Requisitos legales y normativos (PPWR, EPR, etiquetado, EUDR)
- Lineamientos de diseño gráfico y mensajes clave
- Timing, presupuesto y proceso de aprobación
- Anexos: ejemplos, datos técnicos, estudios previos
A partir de esta base, puedes adaptarla según sector (alimentación, cosmética, e-commerce, industrial…).
6. Errores típicos en briefs de packaging (que te conviene evitar)
- “Que sea sostenible” y nada más. Eso no es un criterio, es una intención. Define métricas.
- Callarse las restricciones de maquinaria. Luego llegan las sorpresas en línea.
- No mencionar regulación específica. El proveedor no tiene por qué conocer al detalle tu riesgo normativo.
- Mandar el brief a 5 proveedores distintos con mensajes diferentes. Resultado: propuestas incomparables.
- Confundir “bonito” con “viable”. Un diseño espectacular en pantalla puede ser un desastre en línea y en reciclaje.
Un buen brief de packaging sostenible no es un trámite administrativo. Es una herramienta de negocio que alinea estrategia, sostenibilidad y operativa.
Si defines objetivos claros, incorporas el contexto regulatorio actual y das a tu proveedor información útil de verdad, las conversaciones pasan de ser:
“Esto no es lo que quería” a “Estamos cerca, probemos esta variante para ganar reciclabilidad o reducir peso sin perder impacto”.
En Menta-Pack, trabajamos cada día con este enfoque: ayudar a clientes a formular briefs que su proveedor entienda a la primera y que resulten en envases funcionales, sostenibles y preparados para la normativa que viene.
La próxima vez que prepares un proyecto de packaging, la pregunta no es “¿qué envase quiero?”, sino “¿qué brief necesito para conseguirlo?”.