Cambias el envase, inviertes en diseño, imprimes miles de unidades… y luego llegan los problemas: quejas de clientes, más roturas, el lineal no funciona o el equipo de calidad detecta que la etiqueta no cumple la normativa.
Lanzar un nuevo packaging es una de las decisiones con más impacto en ventas, costes y percepción de marca, pero también una de las que más se subestima. Los estudios sobre gran consumo llevan años repitiendo lo mismo: el envase influye directamente en la decisión de compra, en la confianza en la marca y en la repetición de compra.
Vamos a repasar 10 errores muy habituales al lanzar un nuevo envase y, lo importante, cómo evitarlos desde la perspectiva de una PYME que quiere ser eficaz y sostenible.
Error 1: Diseñar pensando solo en “que quede bonito”
Uno de los fallos más típicos es arrancar el proyecto como si fuera solo un ejercicio gráfico. Se trabaja la parte visual pero se deja en segundo plano la función principal del packaging: proteger, conservar y facilitar el uso del producto.
El resultado: envases que se abollan, se rompen en transporte, no aguantan la humedad o dificultan el vertido o la dosificación.
Cómo evitarlo
- Arranca siempre con una ficha técnica del producto: peso, fragilidad, sensibilidad a la luz, temperatura, humedad.
- Implica desde el principio a calidad, producción y logística, no solo a marketing.
- Haz tests simples: caídas, apilado, cámara frigorífica si aplica, etc.
Error 2: Tamaños y formatos erróneos (sobredimensionar el envase)
Otro clásico: cajas enormes para productos pequeños, rellenas de aire o relleno inútil. Esto dispara costes de transporte y almacenamiento, genera más residuos y da mala imagen al consumidor, que percibe desperdicio.
Además, un formato mal dimensionado puede provocar:
- Ineficiencias en paletizado.
- Problemas en automatización (robots, cintas).
- Sanciones si el regulador considera que hay “sobreembalaje injustificado”.
Cómo evitarlo
- Diseña a partir de las medidas reales del producto y de la unidad logística (caja, caja madre, palet).
- Utiliza plantillas de optimización de paletización para calcular el mejor ratio producto/aire.
- Revisa con logística el impacto en coste por unidad transportada antes de aprobar el diseño.
Error 3: Ignorar la normativa de etiquetado y la parte legal
Muchos rediseños se centran en “limpiar” el frontal y acaban eliminando o moviendo elementos obligatorios: alérgenos, denominación legal, responsable, símbolos, instrucciones de seguridad. Esto puede implicar retiradas, sanciones o bloqueos en retail.
Pasa mucho en:
- Alimentación (información nutricional, alérgenos).
- Cosmética (responsable, PAO, advertencias).
- Químicos/higiene (pictogramas, frases de seguridad, idiomas).
Cómo evitarlo
- Trabaja siempre con un checklist legal por categoría de producto.
- Valida maquetas con regulación en mano antes de aprobar artes finales.
- Si exportas, comprueba que el etiquetado cumple también en los países destino.
Error 4: Dejar la sostenibilidad para el final
Hay marcas que diseñan el envase completo y, en la última reunión, alguien dice: “¿y esto es sostenible?”. Cuando la estructura, el material y la impresión ya están decididos, las opciones de mejorar son mínimas.
Esto suele llevar a soluciones de maquillaje (“ponle un sello verde” o una frase tipo “eco”) que no mejoran el impacto real y te acercan peligrosamente al greenwashing.
Cómo evitarlo
- Incluye criterios de ecodiseño en el briefing inicial: objetivo de reducción de peso, reciclabilidad, contenido reciclado, etc.
- Revisa las guías de reciclabilidad para tu material (plástico, papel, vidrio) antes de definir la estructura.
- Pide al proveedor al menos dos opciones y compara no solo precio, sino también impacto ambiental.
Error 5: Romper la coherencia de marca en el lineal
Cambiar de envase es una oportunidad para actualizar tu imagen, pero si el salto es demasiado brusco, el consumidor deja de reconocer la marca. En gran consumo se ven muchos casos de rediseños que hacen “desaparecer” productos del lineal porque la gente ya no los identifica.
Errores típicos:
- Cambios radicales en color principal o logo.
- Romper patrones visuales que funcionaban (franjas, formas, iconos).
- No respetar la jerarquía de información que el consumidor ya tenía aprendida.
Cómo evitarlo
- Define qué elementos son no negociables (logo, color, forma general) y cuáles se pueden modernizar.
- Haz test sencillos de reconocimiento en lineal (fotos de pasillo con la versión antigua y la nueva).
- Asegúrate de que, a tres metros de distancia, se ve claro quién eres y qué vendes.
Error 6: Mensajes confusos o greenwashing en el envase
En un contexto donde la sostenibilidad está en todas partes, muchas marcas llenan el envase de hojas verdes, claims vagos (“natural”, “eco”, “respetuoso con el planeta”) o porcentajes sin contexto.
Esto puede:
- Generar desconfianza en el consumidor.
- Chocar con códigos de autorregulación o con futuras normas de alegaciones ambientales.
- Ser un riesgo reputacional si asociaciones o prensa cuestionan el claim.
Cómo evitarlo
- Utiliza claims concretos: “30 % plástico reciclado”, “envase monomaterial reciclable en contenedor amarillo”, etc.
- Evita iconografía engañosa que sugiera compostabilidad o neutralidad climática si no es cierta.
- Si haces una afirmación ambiental relevante, asegúrate de poder documentarla si te la piden.
Error 7: No testear el nuevo envase con usuarios (ni con la línea de producción)
Hay envases que son brillantes en un mockup y un desastre en la vida real: no se abren bien, gotean, se deforman en la nevera o no caben en la estantería estándar. En paralelo, hay problemas que solo aparecen en fábrica: atascos en la envasadora, mala lectura de códigos, roturas en el palet, etc.
Cómo evitarlo
- Haz tests de usuario sencillos: observa cómo lo abren, dosifican, guardan y tiran.
- Realiza pruebas de línea antes de aprobar el diseño final: velocidad, rechazo, roturas, lectura de código de barras.
- Si vendes online, prueba envíos reales con el operador logístico que usas (incluyendo devoluciones).
Error 8: Ignorar logística y e-commerce en el diseño
Diseñar un envase pensando solo en el lineal físico y olvidando el e-commerce es un error cada vez más caro. Un packaging que funciona bien en tienda puede ser un problema en Amazon o en tu propia tienda online si:
- No soporta los múltiples cambios de manos del canal e-commerce.
- Ocupa demasiado volumen en transporte.
- No permite una experiencia de apertura razonable en casa.
Cómo evitarlo
- Pide al proveedor que valore el diseño también desde el punto de vista de logística e-commerce.
- Analiza coste por pedido: cuánto espacio ocupa, cuántas unidades caben por caja y por palet.
- Considera soluciones “2 en 1”: envase primario + embalaje preparado para envío.
Error 9: Elegir materiales inadecuados para el producto o el canal
Materiales equivocados generan problemas de conservación, de percepción o de reciclaje:
- Bolsas flexibles para productos muy cortantes o pesados que las perforan.
- Cartones sin tratamiento adecuado para cámaras frigoríficas.
- Plásticos que amarillean o se deforman con calor o luz.
Cómo evitarlo
- Ajusta el material al tipo de producto y cadena de frío/calor.
- Pide a tu proveedor ejemplos reales de otros clientes en condiciones similares.
- Si cambias de material por sostenibilidad, asegúrate de mantener el nivel de protección necesario.
Error 10: Lanzar sin plan de seguimiento ni métricas
Muchas empresas cambian el packaging y, una vez en el mercado, nadie hace un seguimiento estructurado. Se pierde la oportunidad de aprender:
- ¿Ha mejorado la rotación en el punto de venta?
- ¿Han aumentado o bajado las incidencias de rotura y devoluciones?
- ¿Se ha reducido el coste logístico por unidad?
Cómo evitarlo Define antes del lanzamiento:
- Indicadores clave (ventas, reclamaciones, roturas, coste logístico, incidencias de etiquetado).
- Periodo de revisión (por ejemplo, a los 3, 6 y 12 meses).
- Decisiones posibles: ajustes en formato, gramaje, mensajes, etc.
Lanzar un nuevo packaging no es solo cambiar “el vestido” del producto. Es una decisión que toca ventas, costes, sostenibilidad, logística y cumplimiento normativo.
Evitar estos 10 errores no significa hacer el envase perfecto a la primera (eso casi nunca pasa), pero sí te coloca en una posición mucho mejor: menos sorpresas, menos sobrecostes y más posibilidades de que el cambio de envase se traduzca en más ventas y mejor percepción de marca.
En Menta-Pack, trabajamos el packaging con esta visión: cada rediseño es una oportunidad para alinear negocio, sostenibilidad y operativa, no solo para cambiar colores.